Las movilizaciones de ayer han marcado un punto de inflexión definitivo. A pesar de la imposición de unos servicios mínimos abusivos, diseñados claramente para invisibilizar nuestra protesta y limitar el derecho a la huelga, el mensaje del colectivo técnico ha sido rotundo, hemos dicho basta.
No estamos dispuestos a tolerar ni una demora más. La jornada de ayer sirvió para demostrar que, por encima de los intentos de frenar nuestra voz, la unidad de los técnicos es inquebrantable. Hemos dejado claro que somos una pieza indispensable del sistema y que no aceptaremos más excusas ni promesas vacías.
Exigimos el desbloqueo inmediato de nuestra situación profesional. La reclasificación no es una opción, es una deuda pendiente que debe resolverse de forma urgente. No permitiremos que se siga ninguneando nuestra cualificación ni que se prolongue este estancamiento administrativo.
El mensaje enviado a las administraciones es nítido, o se cumple lo firmado en el Acuerdo Marco para una Administración del siglo XXI o los tendrán enfrente. Ayer lo dejamos claro y hoy seguimos con la misma determinación. Queremos el reconocimiento que nos corresponde y lo queremos ya.
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