Una vez más, UGT —esta vez junto a sindicatos y con la fuerza de la plantilla— ha estado a vuestro lado defendiendo con contundencia nuestros derechos. Gracias a esa presión colectiva, la OSI Uribe se ha visto obligada a replantearse su cerrazón y revisar los permisos denegados. ¡Sí, se puede!
Sabemos lo complicado que resulta compaginar la vida familiar con el trabajo. Y no estamos dispuestas ni dispuestos a permitir que se pisoteen derechos tan fundamentales, recogidos en nuestro acuerdo regulador. ¡Basta ya de excusas!
Este logro es fruto de la unidad. De la movilización. De no quedarnos calladas ni callados cuando se nos niega lo que es justo. La OSI debe cambiar su forma de gestionar y poner de verdad a las personas en el centro.
En UGT lo tenemos claro: seguiremos presionando, seguiremos movilizándonos, seguiremos luchando. Porque cuando vamos juntas y juntos, GANAMOS.
¡Por una conciliación real, ya!